Washington. Larry Summers, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos y figura omnipresente de la élite académica y financiera, anunció este lunes que se “retira” de sus actividades públicas. La decisión llegó —pura coincidencia, por supuesto— justo después de que el Congreso difundiera correos electrónicos que revelan su cercanía con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Summers, quien dirigió el Tesoro durante el gobierno de Bill Clinton y más tarde presidió la Universidad de Harvard, aseguró en un comunicado que asume “toda la responsabilidad” por su “equivocada decisión” de mantener comunicación con Epstein. Un reconocimiento que llega apenas cuando la opinión pública puede leer esos mensajes con lujo de detalle.
El economista matizó que seguirá dando clases, pero que abandonará sus apariciones públicas para “reconstruir la confianza” y “reparar relaciones” con quienes lo rodean. Una pausa estratégica en lo que baja el polvo, digamos.
El anuncio ocurre mientras la Cámara de Representantes se prepara para discutir una iniciativa que obligaría al Departamento de Justicia a publicar el expediente completo del millonario neoyorquino, quien murió en prisión en 2019, antes de enfrentar juicio.
Epstein dejó tras de sí una red de abusos, tráfico sexual de menores y amistades influyentes que todavía incomodan a más de uno. Ahora, con los correos sobre la mesa, Summers se suma a la lista de personajes que, al parecer, han descubierto el valor de la discreción… aunque sea un poco tarde.
