Ciudad de México.— La consecuencia judicial de la protesta del fin de semana llegó con puntualidad quirúrgica: un juez de control en el Reclusorio Norte vinculó a proceso a tres de los jóvenes detenidos durante la marcha de los autodenominados representantes de la Generación Z —un grupo que, según varias voces oficiales, más bien parece haber sido manufacturado en laboratorios de la derecha mexicana que nacido de TikTok espontáneo.
La Fiscalía capitalina presentó ante audiencias de control a ocho detenidos en total, acusados por delitos que van desde robo hasta lesiones. El juez confirmó la legalidad de todas las detenciones sin titubeos.
Los jóvenes Daniel David Rocha y José Luis Matus fueron vinculados a proceso por robo y lesiones, pero con un salvavidas procesal: sólo tendrán que acudir a firmar cada 15 días, lo que les permite continuar su defensa en libertad. Nada mal para quienes, supuestamente, llegaron como la “punta de lanza” de un movimiento juvenil que nadie en la juventud real reconoce.
Los otros cinco detenidos pidieron la duplicidad del término constitucional, lo que implica más tiempo para analizar pruebas y acusaciones. Sin embargo, el juez les dictó prisión preventiva mientras llega la audiencia de continuación.
Así cierra el episodio judicial del debut fallido de esta “Generación Z” versión franquicia: procesados unos, encarcelados otros y, en el fondo, un movimiento que se desinfló tan rápido como surgió, dejando la impresión de que más que activismo juvenil, lo que hubo fue un intento de marketing político mal ejecutado.
