Hoy caminamos en silencio, pero no en vacío.
Nuestro silencio no es miedo, es dignidad.
Nuestro silencio no es sumisión, es fuerza organizada.
Nuestro silencio no es ausencia, es presencia que incomoda, que exige, que despierta.
Marchamos porque ya basta de corrupción, de abusos, de amenazas, de decisiones tomadas a espaldas del pueblo.
Marchamos porque amamos esta tierra, porque el río que nos dio vida no se defiende solo.
Marchamos porque el Sonora que heredaremos a nuestros hijos no puede seguir manchado por la impunidad.
Hoy cada paso es un mensaje:
“Aquí estamos. Aquí seguimos. No nos rendimos
