El mediodía de este viernes 19 de septiembre, la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Sonora fue testigo de un acto que combinó protesta, esperanza y denuncia.
Frente a sus instalaciones, una treintena de activistas del Comité Sonorense de Apoyo a la Liberación de Palestina levantaron la voz. En una especie de protesta y conferencia de prensa expresaron su apoyo a quienes navegan rumbo a Gaza en la Global Sumud Flotilla, llevando víveres, medicinas y un mensaje de humanidad que, en el océano de la indiferencia, el clamor fue un faro en la tormenta.
Los nombres de los marinos humanitarios -Sol González Eguía, Ernesto Ledezma Arronte, Carlos Pérez Osorio, Arlín Gabriela Medrano Guzmán, Laura Vélez y Miriam Sánchez- resonaron entre las paredes de la delegación como campanadas que nos hacen un recordatorio de que la solidaridad puede ser tan peligrosa como necesaria.
Acusados por Israel de terrorismo, su integridad pende de la comunicación frágil y de la intervención de los gobiernos y órganos legislativos que aún tienen voz para protegerlos.
Los oradores del mitin recordaron los recientes movimientos internacionales: la resolución de la ONU que pedía un alto al fuego y acceso humanitario, vetada por Estados Unidos; los informes de la Comisión Internacional Independiente de Investigación que señalan a Israel como ejecutor de un genocidio; y las cifras escalofriantes: 65 mil muertos, de los cuales 70% son mujeres y 16,756 son niñas y niños.
Una comisión entregó una carta al personal del área jurídica, comprometiéndose a remitirla al canciller Juan Ramón de la Fuente. Mientras tanto, los activistas se dispersaron con la sensación de que su llamado no es solo un acto de protesta, sino un recordatorio de la urgencia de actuar, de detener el exterminio silencioso y de proteger la esperanza que se embarca hacia Gaza con cada bote de víveres.
Entre pancartas, consignas y miradas firmes, Hermosillo se convirtió en un eco lejano de Gaza, un recordatorio de que, en cualquier rincón del mundo, la humanidad puede levantarse para exigir justicia.
